Receta de acelgas fritas con sardinas saladas

Vamos a ver cómo preparar este plato delicioso y nutritivo que combina la frescura de las acelgas con el sabor intenso y salado de las sardinas (también llamadas arenques o sardinas de bota).

Esta receta es perfecta para aquellos que deseen disfrutar de una comida sabrosa, económica y llena de nutrientes esenciales.

Acelgas con sardinas saladas

Acelgas fritas con sardinas saladas, paso a paso

Tiempo de preparación 45 minutos
Plato Entrante
Cocina Mediterránea
Raciones 4 personas
Calorías 350 kcal

Ingredientes
  

  • 4 sardinas saladas medianas.
  • 300 g acelgas.
  • 4 ñoras.
  • 8 dientes de ajo sin pelar.
  • 4 cucharadas aceite de oliva.

Instrucciones
 

  • Se cuecen las acelgas a fuego medio en una olla o cazuela, al gusto de sal.
  • Cuando están cocidas las ponemos a escurrir durante media hora.
  • Mientras se escurren las acelgas, en una sartén se ponen 4 cucharadas de aceite a calentar y se sofríen las ñoras y ajos sin pelar. Apartar y reservar.
  • En este mismo aceite, rehogamos las acelgas escurridas hasta que se oscurezcan y hayan perdido bastante agua. Apartar y reservar.
  • En la misma sartén, añado 4 cucharadas más de aceite y frío las sardinas. Apartar y reservar. El aceite restante ya no es reutilizable porque las sardinas le dejan mucho sabor.
  • Por último, en una fuente o plato llano, primero extiendo las acelgas, luego presento las sardinas y adorno con los ajos y ñoras.

Diferencia entre sardina y arenque

Las sardinas saladas las podemos encontrar en el mercado también como arenques. Aunque se trata de especies distintas, su parecido físico hace que las confundamos o nombremos por igual.

Las sardinas son un tipo de pescado azul, de tamaño pequeño a mediano, conocido por su sabor distintivo y su carne tierna y jugosa.

Por otro lado, los arenques son un tipo de pescado similar a las sardinas, pero de mayor tamaño.

Ambos pescados son apreciados en su forma salada, donde se someten a un proceso de curado con sal para preservar su frescura y realzar su sabor.

Las sardinas saladas son un bocado popular en muchas culturas mediterráneas y se disfrutan tanto solas como en conservas o en platos como el que hemos presentado arriba.

Por su parte, los arenques salados son ampliamente utilizados en la cocina escandinava y se sirven tradicionalmente en forma de rollmops, marinados en una mezcla de vinagre, azúcar y especias.

¿Por qué llamamos sardinas de bota a las sardinas saladas?

Históricamente, las sardinas saladas se almacenaban y comercializaban en envases de lata o bota (una especie de barril o contenedor cilíndrico de madera). Estos recipientes se utilizaban para preservar las sardinas en sal y prolongar su vida útil.

Con el tiempo, el término «sardinas de bota» se ha utilizado de manera más generalizada para referirse a las sardinas saladas, independientemente del tipo de envase utilizado.

¿Cómo puedes pelar las sardinas saladas?

Antiguamente utilizábamos una técnica muy efectiva pero rudimentaria. Consistía en envolver las sardinas en papel de estraza o periódico, ponerlas en el marco abisagrado de una puerta y chafarlas al cerrarla.

Este prensado hacía que la carne se separara tanto de la piel como de las espinas, siendo ya muy sencillo pelarlas.

Aquello estaba tan generalizado en mi zona, que nadie se extrañaba cuando veía en las puertas de las casas los manchurrones del aceite que liberaba este proceso.

Pero eran otros tiempos. Ahora tendríamos que llamar al carpintero en cada prensado, y encarecería este manjar.

Puedes apretarlas por ejemplo entre dos tablas de cocina, echándo el cuerpo encima durante unos segundos. Verás cómo te facilita el trabajo.

O directamente con las manos y un cochillo, como explican en el siguiente vídeo.

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